La diminuta voz

"Este libro está lleno de voces diminutas que juegan a las escondidas; en él encontrarás al abuelo de los pájaros, dragones asustados y sirenas que cierran las cortinas de sus sueños. Hablarás con unicornios y un árbol de hojas amables se dormirá en tus ojos. En cada página hallarás un prodigio, jugarás a la ronda con hadas y duendes, y conocerás que las mariposas son las huellas que deja Dios sobre la tierra, porque este libro ha nacido del amor por los niños del mundo de un hombre sabio, que ha encontrado el secreto de la poesía; y es que Jorge Dávila Vázquez te cuenta al oído sobre la música, la noche, el perfume del mar. En cada palabra encontrarás un espejo, en tanto un rayo de sol se abrirá paso hacia tu corazón..." ~ Catalina Sojos

 

La cascada

La cascada:
un hilo de agua
que a veces
engrosaba
prodigioso.
La cascada,
descendiendo
secreta
entre las rocas.
El agua,
el sol de agosto
y el vuelo
de las mariposas...

Un milagro.

Lluvia nocturna

Llueve en la noche.
Tú escuchas
el sonido
uniforme,
casi musical.

Tranquilo,
acurrucado,
tibio,
semidormido,
piensas:

«El agua purifica el mundo.
Es el Cordero de Dios
que quita los pecados
de la manchada tierra.»

 

La música

La música canta en el fondo
de la noche
con su voz de cuerdas y de vientos.

La música nos marea
con su perfume de mar,
de selva,
de ciudad,
de confidencia,
de susurro
y de grito.

La música no tiene
más sonido
que el de cada corazón.

 

La palabra

1
En el silencio del alma,
en plena espera
del paso de Dios,
brotan
la flor, el trino,
el rumor de la fuente,
la palabra.

Prodigios puros.

2
Eres la voz
del viento entre las cañas,
que repite,
desde el origen
del mundo,
el rumor y la queja,
la canción
y el enigma.

3
Un ángel pasa.
Su ala nos roza
y se hace
la palabra en
nuestros labios.

4
Y la palabra
es canto,
declaración de amor,
poema escrito
en el cuaderno
de ciencias
o en el de matemáticas.

Y la palabra
es plegaria
que la madre
enseña a su hijo
en las noches
de la infancia.

Y la palabra
es parte de tu vida,
de la mía,
de todos.
Es luz en lo hondo
de nuestros corazones,
estrella que titila
en ese cielo
puro y transparente,
que es parte
de nuestra alma.

 

La noche

1
La noche,
un lago
como espejo,
perdido
en el fondo del bosque.
Puntos de fuego:
Luciérnagas,
y el trino
de un pájaro misterioso
en el follaje.

2
La noche:
¿Quién siembra
estrellas
en el cielo?
¿Quién las cosecha ?

 

El árbol

Cuando en la tarde
vuelven los pájaros
al nido
o a las ramas del
árbol que
a todos los cobija,
se oyen sus trinos
como una sinfonía.
Los niños
oyen las voces
de las aves,
que solo apaga
la noche que ya llega.

-Es un diálogo, dice
el abuelo, pensativo.
Cuentan cómo les fue
durante las horas
de su vuelo,
alistan la comida,
abrigan a sus crías,
y preparan las alas
para el siguiente día.

Los niños miran hacia
las altas ramas,
poco a poco
se va haciendo el silencio,
y el árbol duerme
también,
abrigando
con alas generosas,
alas de hojas amables,
semejantes a plumas,
a ese mundo de trinos,
y de vuelos.

Poesía Infantil por Jorge Dávila | Ilustraciones por Guido Chaves