Autora Ecuatoriana

Ana Cecilia Blum

Ana Cecilia Blum nace en Guayaquil-Ecuador el 17 de marzo de 1972. Es licenciada en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Posgrado en Lengua Española, Universidad Estatal de Colorado. Fue tallerista de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas. Realizó estudios sobre teoría literaria en la Universidad Catolica de Guayaquil y sobre autores contemporáneos en la Universidad Andina de Quito.

Textos Publicados:
DESCANSO SOBRE MI SOMBRA, poesía, 1995
I AM OPPOSED, poesía, 2003
DONDE DUERME EL SUEÑO, poesía, 2005
EN ESTAS TIERRAS, poesía y prosa, 2006
LA QUE SE FUE, poesía, 2008
LIBRE DE ESPANTO, poesía, 2012

Textos poéticos de Blum se incluyen en diversas
antologías:

-"Arte Erótico", publicación de Dinners Club.
-"Letras del Ecuador", Casa de la Cultura Ecuatoriana.
-"Poesía y Cuento Ecuatorianos", Universidad del Azuay-Cuenca.
-"Poesía Erótica de Mujeres", Antología del Ecuador, editorial Mayor Books.
-"Ciudad en verso", 25 poetas ecuatorianos, Libresa/Casa de la Cultura.
-"Novísima Literatura Guayaquileña", Cafe Galería Barricaña.
-Poets' night out 2002, Traverse Area District Library.
-Poets' night out 2003, Traverse Area District Library.
-"La voz habitada", siete poetas ecuatorianos, editoriales Esqueletra y El Angel, 2009.

Blum trabajó en los suplementos culturales "Semana" de "Diario Expreso", "Matapalo" de "Diario el Telégrafo" y también fue editora cultural de "Diario Hoy", todos en la ciudad de Guayaquil. Desarrolló una intensa actividad literaria en su país no solo como escritora sino como promotora cultural. Fue nombrada Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y de la Asociación de escritoras Contemporáneas del Chimborazo. Ejerció la Asistencia de Catedra en Lenguaje y Comunicación por varios años en la Universidad FACSO. Actualmente es profesora de español y coordina varias revistas digitales.

 

(DE: LIBRE DE ESPANTO, 2012)


POETICUS

Escribo, porque no puedo pelear batallas con mis manos
y el lápiz -a veces- apunta mejor que la escopeta.

Escribo, porque el verbo escribir suena a única certeza,
y es ruta sin distancias, y es cuerpo sin virus.

Escribo, porque la hoja en blanco es un gato feral
y debo recogerlo, alimentarlo, darle guarida, amarlo.

Escribo, porque los adjetivos acechan y cuando matan,
también dan vida; porque el lugar común no me asusta
y lo que se ha dicho mil veces, igual salpica su encanto.

Escribo, porque todo en mí es un desencuentro:
los terminales se mudan, las calles cambian de nombre,
y nunca atino estaciones, horarios o trabajos, retornos o partidas.

Escribo, porque aunque duele, no duele tanto.

Escribo, para llenar los cántaros,
limpiar los espejos,
empuñar los espacios,
caminar los laberintos.

Escribo, para no morirme de pena.
Por eso escribo…

 

NOSTÁLGICA

Son las seis de la tarde y no hay nadie a quién decirle
venga para tomarnos una taza de chocolate con rosquitas.

El portal está escrito con los relatos del bisabuelo,
cuentos de aparecidos que iluminaron la infancia.

Las sombras crecen en las jorobas de la noche,
los coyotes muerden el tesón del viento allá afuera.

Un tren en la distancia, yo soy ese tren,
descendiendo las crestas de cañones.

 

MÍSTER MERLOT

Inúndame de levedad. Acuéstate, estírate, riégate.

Contigo no importa de donde vengo, hacia donde voy
o de las hojas secas que están hechos los huesos.

Camino en el silencio del hielo,
nada hiere, nada molesta,
nada acusa, nada quema, nada persigue.

Casi no siento mi cuerpo y me encanta.
Todo es etéreo y no arrastro
atrofias de acero.

 

HUMANA

La tarde, cae azul lento en las cañadas,
escuchas, la marcha verbal del río,
un alboroto de vientos en las grutas,
una ardilla -tan pura- duerme bajo la roca.

Tú nada, nada, nada allá arriba,
criatura del eco, solamente humana.
Nunca serás imagen, sonido, roca, ardilla,
o río, o noche, o viento …

 



(DE: "LA QUE SE FUE")

 

LA QUE SE FUE

Camina en otras calles.
Sucumbe en otra lengua.

Lejos de su casa,
escoltada por el anonimato,
con la alforja vacía de país y herencia
asiste
al velatorio del espejismo.

Entre los monumentos de la muerte
ha olvidado:
de qué savia está hecha su sangre,
de qué oficio se yerguen sus huesos.

No quiso retornar cuando pudo,
es tarde
para alcanzar las carabelas.

Lo que dejó
se lo comió el apetito de la ausencia.

Volver al mismo mar
es volver al desencuentro.

 

PERDIDA

Ante los designios de otras latitudes,
con una angustia preñada de fríos,

como libro echado al viento
salvaje del desierto,

como lago congelado que llora
abrazado de la luna,

buscando
mi nombre
en la cartografía cósmica de este hemisferio.

 

DOLORES VIEJOS

Aunque ya no es paralelo cero
sino cuarenta y cinco,

aunque ya no es eterno verano
sino cuatro estaciones,

donde las brújulas te lleven
unas penas te acompañan,

fiebres que siguen
tatuadas en las manos.

 

RENUENTES

Ellos conservan
el rumbo de la costumbre.

Me han contado que salen
a las horas de siempre.

Por las mañanas al trabajo,
retornan, hacen la siesta
y se apuran a buscar atardeceres.

Suben,
bajan de los buses,
atienden conciertos,
cines, recitales.

Se sientan en algún café,
sacan la pluma,
conciben los hijos de las calles.

Pobrecitos mis zapatos viejos

ellos aún no entienden
que me he marchado.

 

DESPUÉS DEL OCASO

Cuídate de la noche,

no te le acerques demasiado
es capaz de capturar tu aliento
en su cueva de roca negra.

Cuídate de la noche,

nunca la mires de frente
sus mil ojos con pupilas de asterisco
quieren encantar cada uno de tus pasos.

Cuídate de la noche,

ella va a enamorarte y tú vas a sufrir
porque no podrás entender su corazón blanco:
se achica, se agranda, se redondea, se esconde, se eclipsa.

Cuídate de la noche...

 

EL AGUACERO

Con la piel de la frescura
-en medio de la pampa-
hasta la culebra sonríe,
ella que juró no creer en dios,
después de la lluvia, ya cree.

Sin embargo,
la precisión del sol arriba
y todo lo seca, tan rápidamente.

La pampa es la pampa otra vez,
ardiente.

La culebra es la culebra otra vez,
atea.

 

ROAD TRIPS

El viento, viene corriendo entre los árboles.

Valles gigantescos, autopistas larguísimas.
Rocas fálicas, rocas suaves, rocas brutales,
rocas osadas balanceándose en otras rocas.

Millas de cielos inmensos,
cañones errantes,
monolitos de arena roja,
alturas graníticas, esculturas suicidas,
glaciares milenarios,
islas de pinos, jardines silvestres,
rutas amadas por el sol.

Presencia indómita
diminuta, enorme,
reverente, peligrosa.
La ardilla, el puma, el oso,
el ciervo, el búfalo,
el propósito del pájaro carpintero.

Imperios que ya no existen,
ciudades vivas, otras ya muertas.
Lugares que nunca antes vimos
y que tal vez no volveremos a ver.

Cronistas de kilómetros,
acampamos
sobre la huella del dinosaurio,
escalamos
nevados con los ojos,
entramos
a ese nudo de abedules, sauces, robles que es el bosque
pero que también es uno mismo
y entonces, al tocar la tundra,
el paisaje, como siempre, nos hizo
tragar las palabras.

 

DESPUÉS DEL VERANO

Agosto: los arces -resignados-
empiezan a perder sus verdes.

Septiembre: del verde ha nacido el fuego.
Desfile de rojos en las ramas.

Octubre: el viento se viste de hojas secas
-camisa y pantalones de hojarasca-.

Noviembre: en la desnudez del bosque
el frío establece sus moradas.

Diciembre: la muerte es blanca.

 

 

(DE: "DONDE DUERME EL SUEÑO")

 

ME DETUVE

a la orilla de mis jaulas.

Hallé
historias óseas
y un escupitajo de brea
sobre las alas.

 

SOY

susurro cósmico
bajo las yemas de la lluvia,
falange rota
sobre la hojarasca en fuego.

Grito en veladura.

 

ABRAZO LAS CRUCES

caigo
en la fe de la esquizofrenia.

Imploro, rezo,
hago penitencia

mas Dios
no me salva.

 

 

(DE: "DESCANSO SOBRE MI SOMBRA")

 

DESCANSO SOBRE MI SOMBRA

La noche copula con el verso
sueño un placer furtivo
ser hijo de las letras

Una pluma inventa el universo
El silencio inventa la música
Un poema observa desde la ventana

 

EN LA CRECIENTE DE LUNA

un árbol de peces

Caracoles cuelgan de la brisa

Arena
resbala de las nubes

Naufraga el Pacífico
entre los astros

Noche
marea de mares negros

 

TODOS INVENTAMOS MADRUGADAS

las olas
como mujeres excitadas
golpean la roca

qué gotas de tiempo
se llevan las estrellas

hemos bebido todas las aguas

ya no hay sonrisa de corales
ni espacio en el ojo de la ballena

de la cima a la sima
solo queda
el fuerte abrazo del arrecife

 

TODO ES DERROTADO POR EL ALBA

los fantasmas se esconden
detrás de los armarios
la madrugada se fragmenta
el reloj no claudica
tal vez nos encontremos
en otro sueño
porque el poema
será siempre un sueño

Ahora
los mares
me esperan nuevamente

el oleaje incesante
el quieto levitar del hipocampo
aquel velero que llevamos
en las profundidades del ojo
el olor de hombre que tiene el mar
el olor de mujer que posee la playa